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Modulo 1

Índice

  1. ¿Qué es el emprender?
    1. Concepción lingüística
    2. Concepción académica
    3. Emprender urbano
  2. Maneras de emprender
    1. Necesidades y competencias
    2. El ego emprendedor
  3. Guía para emprender

 

 

 

¿Qué es el emprender?

Concepción lingüística

El Depósito de Investigación de la Universidad de Sevilla (idUS) publicó un paper llamado “El concepto de emprendedor: origen, evolución e interpretación” en el cual dice que etimológicamente las palabras emprendedor, empresa y el verbo emprender provienen del francés entrepreneur, enterprise y entreprendre respectivamente; dichas palabras provienen del latín cuyo significado es coger, atrapar, tomar.

A continuación, planteo la evolución del concepto a lo largo de los diferentes siglos:

 

 

Siglo XIII (año 1200)

El primer uso del verbo emprender documentado en castellano data al Siglo XIII en donde Gonzalo de Berceo (poeta medieval español) lo usó refiriéndose a “engendrar” y “tomar”.

Siglo XVI (año 1500)

En el S. XVI, la palabra emprendedor significó a quien dirige expediciones militares y quienes reclutan tropas mercenarias buscando la conquista, la aventura, y siendo valiente con iniciativa.

Siglo XVI – Siglo XVII (año 1500 – 1600)

Entre los S. XVI y XVII, emprendedor se refirió a ser pionero. Eran llamados así quienes se aventuraban hacia el nuevo mundo sin saber qué deparará. En este período, el concepto llega por primera vez a un diccionario refiriéndose como arquitecto, contratista que abastece al ejército de alimentos y municiones, y empresario marítimo o de mercados con precio establecido. 

 

Siglo XVIII (año 1700)

En el S. XVIII, el concepto llega a la construcción de obra pública y construcción mediante contrato. Incluye actividades empresariales que tienen un reditúo económico haciendo énfasis en el conocimiento y no en el capital para empezar.

De acuerdo al paper mencionado, en 1724 fue la primera vez que se habla del vocablo entrepreneur relacionado a actividades comerciales en la configuración de un diccionario personal que incluía palabras relacionadas al comercio y la industria como también ordenanzas e impuestos. Según este diccionario, quien emprendía era aquel que emprende una obra, empresario de manufactura, de la construcción, un fabricante, un maestro. En 1730, Richard Cantillon fue la primera persona que incluye el vocablo entrepreneur al discurso económico al decir que quien emprende se caracteriza por su capacidad para generar riqueza, producción y consumo, no identificándose necesariamente con la posesión de dinero, sino que su rasgo principal es asumir riesgos bajo incertidumbre.

Siglo XIX (año 1800)

En el S.XIX se comienza a traducir la palabra entrepreneur como empresario. Jean Baptiste Say dijo que el emprendedor está expuesto a todos los riesgos y aprovecha aquello que puede serle favorable.

Tiempo después, Aldred Marshall opinó acerca del valor que tienen los objetos producidos por las figuras empresarias. La teoría clásica decía que los bienes tienen una valoración objetiva según tiempo de trabajo y costos de producción. Marshall habla de que el precio se define por la utilidad marginal la cual la escasez resulta clave y condiciona la utilidad y el precio; en otras palabras, mayor demanda, mayor precio. 

El término emprendedor se lo vincula directamente al empresario, gestor del desarrollo económico y social, y, con el desarrollo industrial, se le adquirió la variable de ser multifacético. 

Siglo XX (año 1900)

En el S. XX se introduce el concepto de innovación de la mano de Joseph Alois Schumpeter al decir que quien emprende incorpora novedades a su emprendimiento lo cual propicia el progreso económico. Entre sus pensares, habló de la destrucción creativa al referirse a que la industria, desde su interior, está en procesos de mutación constante lo cual destruye procesos antiguos, establecidos, para crear nuevos procesos. Según Joseph, la función de quien emprende es reformar o revolucionar las formas de producir poniendo de manifiesto una invención, o tecnología aún no probada, lo cual genera una fuente de abastecimiento, un nuevo mercado, más puestos de trabajo, etc. 

Schumpeter también dijo que quien emprende posee espíritu emprendedor: es una persona intuitiva, con voluntad de cambio y de transformación, rompe rutinas, atrae actividad económica, consigue beneficios derivados no solo del precio sino, también, de la innovación, y es capaz de vivir en un entorno de incertidumbre.

Además, Joseph habla de que hacer uso exclusivo del término emprendedor a temas económicos provoca que la educación se aleje del planteamiento trascendente y teológico.

En este siglo, también se incorpora la importancia de la toma de decisiones al rol de quien emprende, así como la capacidad de percibir oportunidades y aprovecharlas desarrollando y compitiendo con otras personas empresarias, en uno o varios mercados, buscando beneficios. Bajo este pensar, el fenómeno empresarial se lo asocia a oportunidades las cuales pueden dar origen a nuevas empresas las cuales dan beneficios económicos, dando acumulación de capital, y permitiendo comprar todo lo que se quiera con el dinero generado dentro de una sociedad mercantilista. Por este motivo es que al emprender se lo asocia con la búsqueda de riquezas económicas y creación de empresas.

Siglo XXI (año 2000)

La persona emprendedora se convierte en un sujeto social y su concepto adquiere una interpretación ligada a una forma de vida, un modo de ser y de vincularse. La educación ha buscado expandir el accionar de quien emprende con el foco en que el emprender es sinónimo de progreso económico y social, provocando que su perspectiva esté ligada meramente a lo organizacional, pero dejando de lado la interpretación más extensa del término la cual refiere a la humanidad del Ser emprendedor.

 

Habrán notado que, en los registros mencionados, siempre se refiere el emprender a un hombre. En el 2014, Wendy Diamond, comenzó el movimiento para visibilizar y empoderar el rol de la mujer formando, el 14 de Noviembre, como el día de la mujer emprendedora.

Personalmente, agregaría una característica más a lo que involucra el término dentro del Siglo XXI. El emprender es un estilo de vida, un modo de ser, de vincularse lo cual sucede dentro del planeta tierra. Por ende, su accionar debe ser amigable con el entorno en el cual habita viéndose en la obligación de incorporar la perspectiva ambiental a su Ser y accionar.

 

Concepción académica

La Real Academia Española define al emprender como acometer y comenzar una obra, un negocio, un empeño.

Bajo la lupa académica, es necesario diferenciar entre emprendedorismo y persona emprendedora.

Hugo Kantis, fundador y director de Prodem, dice que el emprendedorismo es estudiar el sistema emprendedor para influir dentro del mismo. En un primer momento se consideró al emprender exclusivamente del ámbito de los negocios, pero, con el pasar del tiempo, emergieron emprendimientos cuyas personas venían de otros rubros productivos como la salud, deportes, política, cultura, entre otros.

 

Según Kantis, el sistema emprendedor es elementos y factores que influyen en el proceso emprendedor contribuyendo u obstaculizando el nacimiento y desarrollo de emprendimientos. Cuenta de 3 etapas

  1. Entrada: personas, ideas
  2. Proceso: gestación, puesta en marcha, desarrollo
  3. Salida: persona emprendedora

 

 

 

Por otro lado, de acuerdo a Andy Freire, quien emprende es una persona que detecta una oportunidad y crea una organización para encararla.

La teoría del triángulo invertido dice que todo proceso emprendedor está compuesto por 3 pilares: 

  • Persona emprendedora
  • Capital
  • Proyecto

Quien emprende constituye la base, y requiere de negocio y del capital para avanzar. 

En las primeras etapas, el proyecto puede ser simplemente un producto o servicio.

 

Emprender urbano

Podría decir que existe un conocimiento científico del emprender, el cual da origen a la disciplina del emprender, que está compuesto por la concepción académica y lingüística, como también un conocimiento social que nace y se desarrolla en la acción misma del emprender. El conocimiento social es el que le da significado y el científico es el que, transitoriamente, lo define.

En la concepción lingüística y académica, existe la participación del Estado a través de sus sistemas ejecutores (como, por ejemplo, el sistema educativo) para la elaboración de la estructura que da origen al concepto y determina todo aquello que rodea y compone a tal.

Por otro lado, existe una interpretación social sobre lo que es el emprender la cual no es apoyaba por la estructura de algún Estado, sino que nace desde la interacción social del día-día. Cuando las necesidades sociales exceden el accionar del Estado, entonces comienzan a formar comunidades. Puede que sea porque éstas personas no se consideran según la definición del emprender masivamente aceptada, puede que sea debido a que la estructura planteada no es acorde o eficiente a su accionar, o quizás ven el panorama desde otra óptica. Lo cierto es que existe e influye dentro del sistema emprendedor. Por lo tanto, emprender puede tener una interpretación diferente en el rubro tecnológico que, por ejemplo, en el rubro gastronómico; no en cuanto al hacer sino en cuanto a la interpretación. 

 

 

El emprender urbano es lo que ha permitido la transversalidad del emprender ya que quienes emprenden no necesariamente son personas ligadas al ámbito empresarial; emprende cualquier persona, de cualquier rubro, y quizás al inicio no lo saben. Tal vez en un principio no se consideran como personas emprendedoras sino simplemente están haciendo, ejecutando, sea por el motivo que sea. El emprender urbano refiere a todo aquello que sucede en el mundo social y que no está catalogado dentro de lo etimológico ni de lo académico, sino que va surgiendo del hacer, del sentir y pensar, y, eventualmente, provoca innovaciones, cambios en las otras dos esferas.

 

Maneras de emprender

Necesidades y competencias

Ariel Arrieta, emprendedor argentino, dice que hay 3 variables que influyen en la manera de emprender: la experiencia, red de contactos y la especialización.

Cada persona tiene experiencia en algo y eso constituye un conocimiento determinado el cual da lugar a un hacer y un sentir. Esa experiencia es un valor agregado frente a otras personas ya que colabora en entender la acción, el rubro, el mercado, como también es la que moviliza las necesidades y competencias que pueden dar lugar a innovaciones. En base a lo que la persona va sabiendo (combinación del hacer y sentir) va perfeccionando su lugar originando más necesidades y competencias que transforman su experiencia original dando lugar a un accionar con más experiencia.

En otras palabras, si la persona sabe pintar murales conoce bien cuáles serán sus necesidades a la hora de realizar un determinado trabajo, como también conoce sus competencias para, además, vincularse y co-crear con más personas que tengan competencias complementarias a las suyas. A medida que va haciendo, va adquiriendo más experiencia como también identificando más necesidades en las diferentes fases del accionar. Tal vez reconozca que, para pintar murales en una determinada zona rodeada de muchos árboles, necesita algo especial que no es necesario para murales en donde no los haya; ese conocimiento específico, derivado de la combinación entre la experiencia, competencias e identificación de necesidades, da lugar a un posible problema que pueden tener más personas y así configurar una solución que antes no había.

Continuando con el pensamiento de Arrieta, quien emprende tiene cierta experiencia en algo que ayuda a comenzar. A medida que va haciendo y creando, conoce y se vincula con diferentes personas y organizaciones que están dentro del ecosistema configurando así la red de contactos. A medida que avanza el camino emprendedor, va descubriendo y formando su propio lugar en ese ecosistema mencionado logrando así la especialización. 

Independientemente de lo que puedas aprender en el mundo académico, hay ciertas necesidades y competencias que irás adquiriendo a medida que vayas transitando tu camino emprendedor y obteniendo experiencia, lo cual configurará tu criterio profesional.

Para finalizar, siguiendo con el ejemplo de quien pinta murales, la situación sería que la persona sabe pintar y siente gusto por los murales. Comienza su accionar y va adquiriendo experiencia en el hacer. En ese camino, conoce a personas/organizaciones que se encargan de la pintura, de los insumos, de los andamios, de eventos, y demás; todo eso configura el ecosistema de quien está dentro del arte de murales. El camino avanza y, dentro de todo eso que va aprendiendo, sintiendo y viendo, va decidiendo a qué, específicamente se quiere dedicar. Tal vez termina dedicándose a pintar murales en edificios comerciales siempre y cuando la impronta sea figuras surrealistas ligadas a la astronomía.

 

El ego emprendedor

Hay varios estudios que han analizado las repercusiones sociales y de salud mental que hay detrás del uso de las redes sociales. Compartir contenido, sea una foto, un video, un escrito, es una expresión personal. Podría decir que, frente a esa expresión, las personas pueden buscar aceptación en las herramientas que ofrece la red social (likes, comentarios, compartidos, etc.) Por lo tanto, si dicha expresión obtiene interacciones entonces afianza la confianza de quien expresa y, si no lo obtiene, puede afectar social y personalmente a la persona. 

Layla Boroon, redactora e investigadora en University of Technology Sydney, publicó un ensayo sobre las consecuencias negativas en el uso, y adicción, de las redes sociales. Algunas refieren a sentimientos de celos, soledad, ansiedad y caída en la autoestima. Lo cierto es que sea en el mundo digital o en persona, ese tipo de sensaciones son experimentadas por quienes se expresan mediante el medio y contenido que sea; estudiantes que participan en clases dando opiniones y reciben burlas, manifestaciones de cariño y amor que no son correspondidas, preocupaciones y conversaciones necesarias que no tienen lugar, como también acciones e ideas que no logran las expectativas deseadas. En esos casos también se halla una expresión cuyo desencadénate puede llevar a sensaciones de frustración. Es normal.

En otras palabras, cuando la persona siente y hace puede que las consecuencias de su sentir y hacer no sean las deseadas y, desde el estudio de interacciones sociales, eso tiene efectos en quien expresa. 

¿Cómo entra el emprender en todo esto? En la definición del concepto vimos diferentes interpretaciones que tiene, pero, en definitiva, el emprender implica hacer algo. También dejé de manifiesto que el hecho de hacer, de expresarse de alguna manera, puede generar sentimientos de tristeza, soledad, frustración como también alegría, felicidad y compañía. ¿Qué es lo que generará mi accionar? No sabemos, y tampoco será recomendable estar pendiente de cómo la comunidad reacciona ya que puede ser difícil buscar complacer a toda persona.

El emprender es hacer. Tengo una idea y busco llevarla adelante. Sueño con viajar a la India para conocer cómo viven la espiritualidad; se lo cuento a personas y hay quienes me motivan, quienes me tiran abajo, y quienes ni me prestan atención. Suele pasar, forma parte del convivir. Ahora bien, imagínate tener una idea de negocios sobre vender mates tallados a mano con paisajes de Argentina. Encuentras una manera de empezar a materializar tu idea y te animas a ofrecerlos a cambio de un precio; te sentís con mucha confianza y sabes que nadie más lo hace como vos lo haces. Te armas un perfil en el Instagram, empezas a hacer publicaciones, pero no recibe casi likes. ¿Te desmotiva? ¿Te frustra? Pasan los días y no recibís pedidos, o no tantos como te gustaría. 

Cada emprendimiento está formado por personas las cuales tienen sentires en lo que hacen, dicen y piensan. Hacemos algo que nos llena, pero a nadie le gusta y nos frustramos ¿Volvemos a internarlo? ¡Sí, claro! Pero debe haber un aprendizaje, una manera de analizar y ver los motivos por los cuales no está funcionando ya que un emprendimiento busca ser una organización que se mantiene por si sola gracias a sus operaciones, procesos, estructuras, vínculos, y áreas. Lanzamos un nuevo producto o una promoción, pero no funciona. Requiere de valentía transparentar eso, aceptar que las ideas que hemos tenido no están funcionando. Es un golpe al ego. Y, por el contrario, si el accionar genera resultados y más de los esperados, que sea motivo de fortalecer la confianza en sí, en el criterio profesional y personal, para continuar materializando el sentir y consolidar la identidad del emprendimiento. El universo no es el protagonista ni es responsable de los resultados de tu emprendimiento: sos vos. 

He visto varios proyectos en donde pareciera que la persona y el emprendimiento es una sola figura. Por ende, si algo en el emprendimiento no funciona automáticamente se la extrapola a la persona teniendo la sensación de que, tal vez, tampoco funciona. Puede que quien emprenda tenga muchas capacidades y puede que el proyecto no funcione, porque así es el mercado, pero eso no significa que la persona no tenga las cualidades para emprender. El emprendimiento es una figura, y la persona fundadora es otra.

Quien emprende está constantemente poniendo su ego en la mesa, listo para ser mimado o criticado. Está bien aceptar que no siempre sabemos de qué estamos hablando o qué estamos haciendo ya que creamos sobre lo que vemos, sentimos, al igual que un artista. Tenemos nuestra experiencia, nuestra visión, pero podemos equivocarnos como también podemos lograr un excelente accionar. Convivimos con la pasión, la felicidad, la incertidumbre, la confianza, la autoestima, el miedo, la angustia, ansiedad y expectativas, como también con la euforia y convicción; todo a la vez.

La perspectiva es importante. Las redes sociales son una parte del emprendimiento, pero no lo son todo. Si haces algo mediante las redes y no obtiene lo que deseabas, tenes dos polos para verlo: a nadie le gusta o ¿por qué a nadie le gusta? Involucrarte en qué está pasando para que finalmente funcione. Sos responsable de tu accionar y eso te da toda la libertad en cuando a probar y crear las formas que sientas para obtener lo que deseas. Por el contrario, si lo que haces genera todo lo que estás deseando, apropiarte de esos resultados para fortalecer tu confianza personal y animarte a seguir creando y creciendo. Nuevamente, sos responsable de tu accionar.

El ego emprendedor es una enseñanza para toda la vida.

 

Guía para emprender

El propósito de esta unidad es empezar algo para exponerte al accionar y ver cómo te sentís. Dejamos de lado el estar creando una mega organización sino considerarlo como estar aprendiendo algo nuevo; como empezar un deporte nuevo que requiere práctica.

¿Estás pensando en emprender? ¿Te interesa saber por experiencia propia qué es emprender? Te dejo una guía simple de 3 pasos que te dará un horizonte para empezar a transitar tu camino emprendedor.

 

Paso 1 – ¿Qué queres hacer?

Definir lo más concreto qué es lo que quieres hacer. ¿Queres emprender? Si, genial. Fabuloso.

¿En qué quieres emprender? ¿Qué es lo que te gusta hacer? ¿En qué te consideras bueno/a? ¿Cuál es tu pasión? ¿Qué es eso que te llena de emoción, alegría, motivación? Cuando sepas eso, pensar en cómo está constituido esa actividad. Por ejemplo, mi pasión es viajar y sé que el “rubro del viajar” está compuesto por hotelería, destinos, pasajes, excursiones, blogs, fotografía, experiencias, aplicaciones de viajes, movilidad, flora y fauna, etc. De todo eso que conforma la actividad, ¿en dónde crees que podrías emprender? ¿Por qué? 

Habiendo definido eso, volver al qué. Supongamos que elijo el blog, ¿qué contenido tendrá mi blog? ¿De qué quiero hablar? ¿Qué es lo que quiero y siento ofrecer a un blog abocado a mi pasión por el viajar? 

 

Paso 2 – ¿Cómo lo vas a hacer?

Una vez que hayas definido tu idea, o ideas, pensar en cómo irás a ejecutarlas. Siguiendo con el ejemplo del blog, ¿vas a armar una página web o empezarás con las redes sociales? ¿Cuántas veces por semana vas a publicar, y por dónde irás a mostrar el contenido de tu blog? 

El paso 2 hace referencia a los aspectos operativos, a la manera de llevar adelante esa idea. Refiere a cómo vas a materializar tu idea. Te dejo otro ejemplo, uno ligado a una acción amigable con el medio ambiente. 

Una persona tiene la idea de limpiar espacios verdes y decide levantarse todos los sábados de mañana e ir a la plaza que queda a dos cuadras de su casa, con guantes, bolsas, y juntar los residuos que ve. Por otro lado, otra persona se entera de la idea y piensa en cómo lo haría: dice que, en vez de ir solo, haría un perfil en las redes sociales, contaría sus intenciones de limpiar los espacios verdes e invitaría a más personas para que se sumen. Otra opción podría ser confeccionar 5 remeras y 5 gorras con un logo determinado, contratar a 5 personas para que hagan la limpieza y empezar a promocionar el emprendimiento con el logo mencionado. Los 3 casos plantean diferentes maneras de llevar adelante una misma idea, pero con diferentes objetivos, intenciones, lo cual configura el criterio personal y profesional para ejecutar la idea.

 

Paso 3 – Ejecución

Una vez que hayas decidido el cómo lo vas hacer, deberás identificar cuál, o cuáles, son las primeras acciones que debes hacer para avanzar con el cómo.

En cierta forma, es volver al qué. Siguiendo con el ejemplo anterior, si has decidido la tercera opción de contratar a 5 personas, ¿cuál es la primera acción a hacer? Podría ser cotizar cuánto vale la confección de la indumentaria, el valor hora de las personas y de los insumos necesarios para la limpieza, así como también el armado del logo y redes sociales.

En este paso es necesario identificar las acciones necesarias, por más simples y obvias que parezcan, para dar el primer paso real y comenzar a accionar tu idea.

Premisa I

Las organizaciones que existen desde el pasado han tenido la necesidad, y obligación, de realizar ciertas transformaciones en pos de proteger el medio ambiente. Los emprendimientos que surjan en el presente y generen impacto positivo en el sistema vigente (sea sistema social, económico, cultural, político) posiblemente seguirán existiendo en un futuro.

Aquellas transformaciones y aquellos emprendimientos que generen impacto positivo, en el futuro seguirán estando. Si dicho impacto es masivo, entonces el sistema tenderá a la necesidad de transferir tales conocimientos que dan origen a aquellas transformaciones y aquellos emprendimientos; tal transferencia será mediante la educación. Por ende, el surgimiento

de transformaciones y emprendimientos que generen impacto positivo en el mundo, provocará que la educación se haga cargo de que tales acciones prevalezcan, se desarrollen, innoven y sigan siendo incorporadas por la sociedad.

Independientemente de la naturaleza, características y campo de acción de las organizaciones existentes o de los emprendimientos nacientes, los aspectos ambientales serán una perspectiva necesaria en todo futuro.

El siguiente libro plantea reflexiones y conceptos ligados a la sustentabilidad que pueden ser incorporados en todo tipo de emprendimiento u organización.

Rodrigo J. Martínez Goyena